lunes, 16 de septiembre de 2013

Temor a las alturas

Volar es un deseo habitual cuando observamos a los pájaros o a los insectos. Sueños donde somos capaces de saltar de ventana en ventana o deslizarnos por las azoteas de los edificios sin tocar el suelo. Subirnos a los árboles, escalar una roca y acercarnos al filo de un acantilado, son cosas que alguna vez hemos hecho de niñ@s, el sabor del peligro nos atrae como si de una prueba de iniciación se tratara. Intentamos demostrarnos y mostrar a los demás nuestra valentía al enfrentarnos a un riesgo. Cuando estamos en el límite del abismo nos damos cuenta de nuestra verdadera dimensión con respecto al todo. Somos diminutos, insignificantes y frágiles. Esta revelación puede tener en nosotros varios efectos: atracción hacia el abismo infinito, miedo a él o reconocer su existencia y respetarlo no acercándonos demasiado para no caer pero si lo suficiente para mirar que hay en él. No siempre reaccionamos igual ante distintos abismos a lo largo de la vida, escogemos cual será nuestra relación con ellos cada vez que los encontramos.



jueves, 5 de septiembre de 2013

Temor a los lugares del pasado

Con el tiempo, a medida que vamos madurando, acumulamos recuerdos. Algunos pueden ser agradables y otros no. Evocamos nuestro pasado a través de un sabor, un olor o un sonido. Los lugares atesoran estos recuerdos y cuando volvemos revivimos viejos sentimientos. Nos puede dar miedo removerlos, como si nosotros nunca hubiéramos escapado de allí, están atrapados en ese lugar, no nos atrevemos regresar, y si lo hacemos estamos en guardia, tensos y desconfiados. El pasado es pasado, dicen, pero está en nuestro presente. Cuando estos lugares desaparecen puede que nos sintamos aliviados y liberados, pero es una sensación efímera. Para bien o para mal el recuerdo nos acompaña, y no poder volver a ese rincón físico de nuestro pasado crea un vacío que difícilmente olvidamos.




martes, 3 de septiembre de 2013

Temor a la muerte o de la muerte

Una línea ficticia separa la vida de la muerte. No la vemos pero sabemos que está allí. Ahora vivo, ahora muerto, existe o no existe, son posibilidades antagónicas y similares a la vez si nos fijamos. La vida se desarrolla durante un periodo de tiempo y la muerte es una vida sin existencia física para los que recuerdan a los suyos, pero existencia después de todo porque seguimos conviviendo durante largo tiempo. Que diferencia hay entre un ser vivo u otro muerto, en el caso de los mamíferos un corazón que late y otro que ha dejado de latir, entre un árbol con hojas verdes o un árbol que sigue en pie pero está seco. Podemos estar vivos y muertos a la vez, como la materia puede estar aquí y allí sin moverse, es el tiempo y el espacio relativo como dicen los astrofísicos. Entonces ¿cuál es la razón por la que tememos a la muerte?