martes, 27 de agosto de 2013

Temor a equivocarse al tomar una decisión

Cada instante estamos obligados a escoger, levantarnos o no por la mañana, ducharnos o no hacerlo, que desayunamos, que hacemos, a donde vamos, con quien estamos, ... Así un sinfín de pequeñas decisiones, en apariencia nos parecen pequeñas pero cada una de ellas nos cambia el presente irreversiblemente. De vez en cuando somos conscientes de estos cambios cuando la elección afecta a nuestro entorno emocional, entonces la decisión se vuelve dolorosamente vital hasta el punto de hacer tambalear nuestra vida, y sufrimos una especie de mareo, vértigo y ahogo físico y mental, inabarcable e intenso. La decisión es punzante y afilada como un cuchillo, sabemos que debemos actuar, pero la duda nos paraliza, y si nos equivocamos, es algo que vamos a arrastrar toda nuestra vida. El temor a las malas decisiones nos aterroriza aunque sabemos que debemos escoger a pesar de todo. Después de tomarla y de luchar contra los remordimientos, poco a poco, depende del carácter de cada uno, se va apaciguando nuestra mente en una mezcla de cansancio y abandono debido a la energía gastada. Finalmente el tiempo y el espacio nos aleja de ese punto en concreto, sigue estando presente en la imagen de nuestra vida pero es uno más entre otros muchos del pasado que no podemos cambiar solo recordarlo.


domingo, 4 de agosto de 2013

El miedo como parte del día a día

En los dos próximos meses voy ha hacerme preguntas alrededor del miedo, pero no ese miedo de las situaciones extremas o  forzadas que aparecen en muchas películas de fácil digestión, sino los temores cotidiamos desde el miedo a la soledad, hasta el miedo a la muerte. No es gusto por el dramatismo, simplemente observarme y observar como convivimos con ellos, de que manera se manifiesta y asimilamos, si es que lo hacemos. Pero no lo voy hacer solo aquí en este blog también será mi propuesta de idea imposible en el blog de Provatures Fantàstiques, en el que intercambiaré opiniones con otras personas que también harán sus proyectos de la imposibilidad, lo difícil de alcanzar por nuestros propios límites personales.




jueves, 1 de agosto de 2013

La caligula en la mente

Los días largos, el sol quema la piel al mediodía y la tarde sobreviene húmeda, pegajosa y anestesiante. La mente funciona lenta y pesada. El apetito de comida de largas digestiones supone un derroche de energía y más sofoco, la apetencia se llena con bebidas frías y comidas suaves. El cuerpo rodeado de esta atmósfera espesa y cargada intenta liberarse de todo aquello superfluo, lo añadido como la ropa y los zapatos. El cerebro busca la ensoñación a todas horas no centrándose en ningún sitio sino vagando, algunos dirían vagueando, pero es que la temperatura cambia el orden de las cosas y el pensamiento se deja llevar. Queremos hacer pero el cuerpo no quiere y así se suceden las horas y los días a la espera del final del verano.