martes, 28 de mayo de 2013

Identidades

Cuando nace un niño Haida se le da el nombre de un antepasado fallecido de su clan, o de su abuelo paterno, ya que se cree que el alma se ha reencarnado en el bebé, después en potlatch de construcción de sus padres recibe otros nombres honorarios. Durante su vida recibirá nombres heredados de sus antecesores, los que asume en sus propios potlach y los  que recibe como regalo de otros jefes. Por tanto, los nombres están ligados a  los títulos, al prestigio social y político del jefe, y este se escribe en el poste totémico. Si todos estos nombres representan a un individuo, que sucedería si cada uno de ellos tuviera su propia vida, que no fuera sabido, por parte de los demás, que se trata de una única persona. ¿Se dividiría el prestigio y el poder en fracciones? ¿Tendrían el mismo peso simbólico por igual las distintas personalidades? Conocemos ha muchos escritores a lo largo de la historia que han utilizado heterónimos, aunque acaban siendo conocidos con uno solo de sus nombres. Mutilamos así la diversidad por la unidad. Necesitamos alzar el poste totémico de cada individuo y concretarlo con un nombre, con unas acciones, sino solo son nombres anónimos, vacíos de significado y eso es algo que nos asusta socialmente. Vivimos del tótem que construimos sino no existimos, o quizás sí, con libertad.


domingo, 26 de mayo de 2013

Still life 2

Nueva propuesta expositiva para junio-julio 2013 en Provatures Fantàstiques. El tema sigue siendo la interpretación desde la actualidad del arte del pasado.
Las naturalezas muertas es un tema recurrente durante toda la historia del arte, reinterpretar pinturas del pasado con elementos actuales utilizando la fotografía. Pero lo interesante del proyecto es pedir, a personas ajenas al mundo del arte, que hagan también este ejercicio.


Fotos de preparación del primero de los bodegones


Les dessert de gaugrette de Lubin Baugin, mitad siglo XVII




viernes, 24 de mayo de 2013

Hablar

¿Qué significa hablar? ¿Mover la boca y pronunciar sílabas que forman palabras? Hablar del tiempo, hablar con propiedad, parlotear. ¿A quién pertenecen las palabras dichas? Al que las pronuncia o al que las escucha. Hablar no significa tampoco que alguien te escuche, y escuchar no quiere decir entender. Hablamos para nosotros más que para los demás, tampoco solemos atender demasiado a lo que nos dicen. Damos vueltas y vueltas a nuestros pensamientos atados a unas palabras que solo significan algo para nosotros. Hoy creemos una cosa por encima de otras, pero mañana quizás no serán las mismas, o tal vez sí pero con distintas palabras.

martes, 21 de mayo de 2013

Oficios y pasiones



Poner la mesa es una acción diaria casi automática. Colocamos los platos, los cubiertos, servilletas, los vasos necesarios, la comida en la bandeja, nos servimos y comemos. Nos esmeramos en esta actividad cuando tenemos invitados, hay una mezcla de orgullo y honor en ser los perfectos anfitriones. En el pasado observar estos objetos y sus infinitas combinaciones, las cadencias de la luz sobre ellos con los cambios de color fueron motivos de estudio. Los pintores desarrollaban su oficio con estos modelos silenciosos que les permitían analizar la composición, las referencias de tamaño, la forma y la textura en su representación. Las artes tendían a convertir lo banal en sublime. En la actualidad cuando observamos estos cuadros podemos leerlos como obras del pasado, con toda nuestra admiración por su antigüedad o las podemos relegar a viejas maneras de ver que no pertenecen nuestro presente. Pero en nuestro hogar seguimos creando nuestros pequeñas escenas objetuales llamadas ahora decoración y buen gusto.

domingo, 19 de mayo de 2013

Cultura comensal

Todo empieza en casa, en la familia y en la cultura. La cultura es la familia extendida, formada por las costumbres, la historia y las creencias compartidas con aquellos que están a nuestro alrededor. Por donde nos movemos sin darnos cuenta, lo impregna todo nuestros recuerdos,  nuestras acciones o nuestros planes para el futuro. Creemos ser únicos pero somos uno más dentro de la misma cultura. Somos una parte y un todo de ella, la llevamos con nosotros siempre, estemos donde estemos. La comida, como parte de la cultura, es una escenificación de esta. Aunque no seamos cocineros, ni grandes comensales sabemos reconocerla, la echamos de menos y la buscamos cuando estamos lejos.



viernes, 17 de mayo de 2013

La sacra comida

Sentarnos a la mesa, coger los cubiertos y utilizarlos, son cosas que aprendemos, normas sociales para relacionarnos con otros y comportarnos disciplinadamente. Este comportamiento requiere un escenario en el que todo está medido: la mesa, el mantel, los cubiertos, la vajilla, servilletas, sillas y por supuesto, la comida. Se trata de mantenernos un nuestro lugar sin invadir el espacio ajeno. La conversación debe ser moderada, ni demasiado intensa ni con excesivos silencios. Hay que evitar las discusiones y el ruido innecesario. Masticar  despacio y no sorber la sopa. La servilleta no debe estar tirada sobre la mesa mientras comemos, sino ser usada con moderación y encima de nuestras piernas, o sobre la mesa plegada sin mostrar la parte utilizada. No finaliza la comida hasta que todos hayan concluido, y si hay que ausentarse antes se debe pedir permiso seguido de una disculpa a los anfitriones.





jueves, 16 de mayo de 2013

Con la comida no se juega

Cuando somos niños y hacemos montañas con el puré de patatas, o buscamos con la cuchara en la sopa de letras palabras, nos dicen "con la comida no se juega". Pero somos niños y jugar es nuestra manera de descubrir, así que solemos hacer caso omiso de la advertencia, o eso creemos. Con la edad nuestro paladar se vuelve más selectivo, reconocemos lo que nos gusta y lo que no. Después si somos curiosos, ampliamos horizontes visitando otras culturas con el paladar. Cuando somos padres y vemos a nuestros hijos mover la comida por el plato les decimos "con la comida no se juega". Entonces nos damos cuenta que en realidad les estamos diciendo "esto lo he hecho solo para ti por que te quiero y con mi amor no se juega". Por eso nos pasamos la vida, cuando somos adultos, intentando recuperar el sabor de la comida de nuestra infancia por que nada sabe tan bien como aquella.




más de los bodegones que preparamos



martes, 14 de mayo de 2013

Privilegios de la serie Esto no es una dieta

Nuestra relación con los alimentos no es solo una cuestión de comer cada día, sino tener acceso o no a determinada comida y al tiempo que requiere disfrutarla. Comemos en casa calentando en el microndas comida precocinada congelada, porque no tenemos tiempo de cocinar. Apenas nos sentamos si esa comida es al mediodía. Si comemos fuera de casa lo hacemos en un bar, tomamos uno o dos platos, según el tiempo y el dinero que tengamos. La comida puede ser sol@ o acompañad@, con televisión, periódico o conversación, normalmente por separado, no a la vez. Si cenamos en familia quizás podamos recuperar ese tiempo que nos hemos ahorrado al mediodía, para invertirlo con ellos. Pero puede ocurrir que tengamos compromisos, o que no coincidamos, o simplemente no cenemos por que alguien no ha dicho que la comida por la noche engorda. Vamos al mercado para comprar alimentos sanos y frescos, pero ya no recordamos como era tomar ese tiempo en la cola de cada tienda, esperar nuestro turno, escoger y no sentir al pagar que esta semana quizás el dinero no llega. Al final acabamos comprando en el super de abajo de casa que tiene oferta 2x1 de lo que sea. Somos lo que nos permitimos comer.



Aqui había tres personas conversando

Aquí una persona

Una persona también


lunes, 13 de mayo de 2013

Esto no es una dieta

Comemos por necesidad de alimentarnos, como respiramos, como bebemos líquidos. Una vez hemos satisfecho esa primera necesidad viene el gusto por oler, saborear, probar texturas, ver colores o formas. Engullir no es suficiente hay que distinguir con el paladar entre una materia prima y otra, no es lo mismo el aceite puro de oliva que el refinado, ni los huevos de granja que los de corral, el sabor y la textura darán resultados distintos. También están las mezclas de los contrarios como poner en un arroz juntos productos del mar como pescado y moluscos, y de montaña como el conejo, la alcachofa y cerdo. Otros contrarios que se pueden mezclar son el dulce con el salado, cocinar con miel, canela y azúcar carnes y aves. En el siglo XV se hacían sopas calientes saludables con zumo de naranja que se añadía al caldo de pollo. Las especies no solo daban sabor fuerte y contraste a la comida sino que tapaban otros sabores no deseados, además de ser ser consideradas afrodisiacas. Una de las especies más exclusivas era el chocolate, amargo al principio que se fue endulzando con las mezclas de leche y azúcar. En fin, podríamos estar hablando durante varios días de lo que representa la comida para nuestro cuerpo y nuestros sentidos, y así será ...




en el blog Provatures Fantàstiques estamos preparando una nueva propuesta expositiva

Fotos de preparación:

Foto 1 Les desserts de gaufrettes_Lubin Bauguin_Mid 17th century


jueves, 9 de mayo de 2013

Fantasmas

Dicen que estamos rodeados de presencias en todo momento. No siempre las podemos ver, pero si captarlas por alguno de nuestros sentidos. Cualquier lugar es susceptible de ser habitado por estos seres. No hablan un lenguaje del todo inteligible sino que utilizan la energía para comunicarse, en realidad nuestra propia energía ya que se alimentan de nuestros miedos o esperanzas. Podrían ser cualquier personaje de nuestro pasado o de nuestro presente, al que echamos de menos o al que tememos. Son sentimientos ocultos que se materializan en ruidos, imágenes u olores. Ellos habitan en nosotros porque somos ellos. Cada vez que se publica una entrada en este blog somos en realidad ambos.








miércoles, 8 de mayo de 2013

Maestros

Desde niños sentimos la necesidad de tener un referente, alguien que nos haga sentir especiales. Buscamos en nuestro entorno, en la primera infancia es la madre, después el padre, herman@ mayor o los abuelos. En la etapa de la escuela la profesora o el profesor. En la adolescencia bajamos del pedestal a la mayoría de ellos por ser demasiado cercanos, entonces empieza nuestra peregrinación buscando el mito lejano —habitualmente es otro adolescente— entre cantantes, actores, músicos, youtuberos, etc. Pero es importante que sea lejano e inalcanzable para que la gesta por acercarse y admirarlo sea mayor, para ello nunca vamos solos siempre se hace en masa. Somos adolescentes y nuestras opiniones cambian tan rápido como nuestro cuerpo, lo que admirábamos ayer ya no es lo mismo de hoy. Al final de la adolescencia —este proceso puede ir mucho más allá de la mayoría de edad— empezamos a creer que nosotros somos nuestros propios maestros y que nadie puede enseñarnos nada. Entonces entramos en esa etapa de "nadie es como yo y no me entienden". En la madurez podemos seguir estancados en este sentimiento de la incomprensión o en cambio buscar maestros que nos hagan sentir, como mínimo, cómodos con el mundo.




martes, 7 de mayo de 2013

Elogio a la velocidad

Llegar antes que nadie a cualquier lugar es lo que nos atrae. Es importante ser el primero aunque sea el momento equivocado. Somos la propia velocidad que no se detiene por nada, nos dedicamos a esquivar, empujar y apartar a todo aquello que nos hace desacelerar. Somos electrones atrapados en un acelerador de partículas, dando vueltas infinitamente en un circuito, por que no hay un recorrido lineal lo suficientemente largo que nos haga sentir tal embriagadora adrenalina. La rapidez está en todos los momentos de la vida, cuando comemos, caminamos, dormimos o practicamos el sexo. ¡Hay el sexo! cuanto más breve más intenso, no hay tiempo para más, hay que seguir corriendo para no ser el segundo que es como ser el último. No existen los amigos, la familia, los hijos y menos aún el lento transeunte que cruza la calle, hay que pasar acelerando el coche, ya se parará y rendirá homenaje al más veloz. Queremos más para ser más y llegar al final antes que nadie.



lunes, 6 de mayo de 2013

Kimeras

— Hace calor para ser solo primavera. Que lo diga yo, es que debe hacer mucho. Pero tengo que estar alerta, a pesar del bochorno, por la pareja de jilgueros que han hecho un nido justo entre la yerba del patio. No quiero ser la comida de sus polluelos. No eso no, de ninguna manera, lo mío me ha costado llegar hasta aquí. El caso es que deben ser los mismos de la primavera pasada, que tuvieron dos polluelos pero uno murió. Lo supe por el reguero de hormigas que atrajo. Siempre dicen que el grande se come al pequeño, pero este dicho no va con las hormigas, juntas pueden con todo. Ya está atardeciendo, pronto vendrán los padres a darles la cena y a pasar la noche. Tengo que estar alerta — dice el dragón medio adormecido.


sábado, 4 de mayo de 2013

Literatura

Leer un libro es una acción interna, personal e intransferible. También puede ser física según el tamaño del libro, o al menos hasta que llegaron las pequeñas pantallas de ordenadores portátiles con mil títulos en su memoria. Los libros los hay de muchos temas y estilos los hay para aprender, informarse o entretenerse. Esto últimos, las llamadas novelas, se clasifican por géneros y así podríamos seguir hablando de lo que es en definitiva el negocio editorial.
Compramos libros, regalamos libros, aunque no estemos seguros de los gustos de la otra persona y acabamos escogiendo el que nos gustaría a nosotros. También prestamos libros, pero si es uno que nos interesa especialmente buscamos la manera de no hacerlo, o nos los dejan, a  veces aunque no queramos.
Podemos ir a la biblioteca y llevarnos por un días algunos libros, pero casi siempre llega el día de devolverlos y todavía no los hemos empezado. Leemos realmente o nuestro Diógenes interno nos hace acaparar libros que no leeremos nunca. También podemos liberar libros y seguir su recorrido a través de sus otros lectores. Pero en todo esto, dónde está la emoción y la imaginación que nos proporciona la palabra escrita. Quizás se ha perdido con la masificación, las listas de autores imprescindibles, las firmas, la prisa, etc.  y no seamos capaces de leer un libro consistente, no pesado, que necesite ser releído y degustado sin tiempo límite.




viernes, 3 de mayo de 2013

Esquinas

Caminamos a lo largo de las calles con la idea de llegar a algún sitio. Cruzamos, saltamos sobre algún charco para no mojarnos los zapatos. Seguimos nuestro camino entre la gente. Llegamos a una esquina y justo en ese momento chocamos con otra  persona que no hemos visto porque el edificio lo impedía. ¿Qué puede suceder en este choque? Quizás no tenemos un buen día y culpamos al otro de no ver por donde anda. También nuestra reacción puede ser de indiferencia y continuamos sin mirar atrás. Otra posibilidad es pedir disculpas y seguir caminando. Todas estas reacciones son las más habituales en una situación como esta. Pero que sucedería si miráramos a los ojos de la otra persona y nos preguntáramos quién es y a dónde va, le sonriéramos, conversáramos y nos despidiéramos intentando recordarles. La vivencia es un cruce de caminos y quién sabe si está en esta esquina.



jueves, 2 de mayo de 2013

Kosmos

—  Hoy hace un día bello. Las hojas de la parra lucen brillantes y tiernas después de las lluvias de estos días. Comeré bien. Pero primero voy a tomar el sol apoyado en mi saliente favorito de la pared que da al Este. Las hormigas están muy activas, entrando y saliendo de su agujero. Creo que tengo un nuevo vecino, espero no tropezar mucho con él. Me gusta comer tranquilo y degustar los diferentes sabores que me ofrece mi patio. He oído de lugares tan grandes que nunca comes en el mismo sitio, que te mueves sin límite de espacio. Pero yo soy muy casero y prefiero mi patio recogido entre los edificios. Se donde tengo mi comida, donde  esconderme si veo algún pájaro y relajarme en la pared donde da el sol en cada estación del año —piensa el dragón mientras una sombra se acerca.



miércoles, 1 de mayo de 2013

Monstruos

Cuando eramos niñ@s el mundo nos asustaba muchas veces. Cualquier ruido o sombra en la soledad de nuestra habitación podía provocarnos terribles pesadillas y miedos. Nosotros éramos muy pequeños para un mundo muy grande. Ese miedo era lo que hacía que nos riéramos del niñ@ diferente ya que creíamos saber distinguir lo normal de lo no habitual. Por otro lado, esos seres diferentes aprendían a sobrevivir mucho antes. Cuando maduran estos dos lados del mundo, unos vagan insatisfechos buscando nerviosamente aquello que es normal, si no lo encuentran se dedican a señalar lo distinto como algo a lo que hay que apartar y aislar. En cambio, los otros aprendieron a navegar solos y pocas cosas les dan miedo, una de ellas es la indiferencia.



http://www.youtube.com/watch?v=q1CuX0Ix33I