lunes, 16 de septiembre de 2013

Temor a las alturas

Volar es un deseo habitual cuando observamos a los pájaros o a los insectos. Sueños donde somos capaces de saltar de ventana en ventana o deslizarnos por las azoteas de los edificios sin tocar el suelo. Subirnos a los árboles, escalar una roca y acercarnos al filo de un acantilado, son cosas que alguna vez hemos hecho de niñ@s, el sabor del peligro nos atrae como si de una prueba de iniciación se tratara. Intentamos demostrarnos y mostrar a los demás nuestra valentía al enfrentarnos a un riesgo. Cuando estamos en el límite del abismo nos damos cuenta de nuestra verdadera dimensión con respecto al todo. Somos diminutos, insignificantes y frágiles. Esta revelación puede tener en nosotros varios efectos: atracción hacia el abismo infinito, miedo a él o reconocer su existencia y respetarlo no acercándonos demasiado para no caer pero si lo suficiente para mirar que hay en él. No siempre reaccionamos igual ante distintos abismos a lo largo de la vida, escogemos cual será nuestra relación con ellos cada vez que los encontramos.



1 comentario:

  1. No tinc gaire cosa més a afegir. El vertigen que tinc no m'agrada, però l'accepto. Només intento que no freni la meva activitat. Provo de no deixar de fer allò que vull, encara que em faci por, però no busco els risc. El risc no em motiva.

    ResponderEliminar