martes, 17 de diciembre de 2013

Cuerpo y mente

Reconocerse ante un espejo es uno de esos experimentos que tanto gustan a los científicos, para demostrar que solo el hombre y el chimpancé son capaces de hacerlo. Eso nos hace distintos de los demás seres. Conocer nuestro rostro, debería ayudarnos a entender nuestro cuerpo. Al mirar nuestro reflejo, aunque es una imagen invertida de nosotros mismos, la observamos y reconocemos como auténtica. Cuando los demás nos miran ven por tanto una imagen distinta a la nuestra. Si nos comparamos con los otros y nuestro ego es desmedido nos creemos mejores, si en cambio es pobre siempre nos creeremos inferiores. Pero ¿quién es realmente ese cuerpo físico que aparece en el espejo? ¿nuestra mente en que ente habita? Al cerrar los ojos dejamos de ver ese cuerpo, pero podemos sentirlo y oírlo. Es un cuerpo con una mente, mente y cuerpo son indisociables, uno no puede existir sin el otro, pero a veces podemos tener la sensación de que están separados. Nos miramos en el espejo y no reconocemos a ese rostro como nuestro, o el cuerpo rechaza la mente que lo controla. Mente y cuerpo no siempre son uno.


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