domingo, 11 de septiembre de 2016
Extra!! Extra!! Gritaba el muchacho de los periódicos
Cada vez que veo un programa en televisión que dice informar al público sobre una noticia, dar visibilidad a un colectivo, ayudar a conocer la verdad, me pregunto ¿se puede hablar de una sola vida en 3 minutos? ¿Se puede catalogar, diseccionar y concluir las sensaciones de varias personas en esos 6 u 8 minutos? Dicen que cada minuto es oro en televisión y que todos buscamos nuestros 15 minutos de gloria (expresión popularizada por Andy Warhol de formación publicista). En cambio en estas palabras hay una vorágine de consumir rápido, de quedarse en la superficie, de captar la adrenalina, de vender un producto televisivo por parte de una productora. Si, no son importantes las noticias sino como se enseñan para poder insertar la publicidad adecuada a cada público. Nos atraen diciendo ven te vamos a escuchar pero eso si, nos interesas tu en movimiento con tu familia, amigos, practicando tus aficiones mientras hablas de tus intimidades sexuales o como te trata la sociedad. Perdona, la sociedad somos todos y nada tiene que ver con poner lo máximo en el menor tiempo posible, ni encajarlo en un público de tal franja de edad, ni guionizar los “testimonios”, ni hacer diferencias para convertirlo en relato extraordinario noticiable. Me hace gracia que dicen huir de la comunicación institucional pero que utilicen la institución como “agencia de actores”, hacer el casting y poder escoger los mejores “testimonios” para construir su relato noticiero que se adapte a la idea que tienen ellos ya de la noticia. No buscan dejarse llevar por las personas que explican sus vivencias sino encajar sus relatos en los relatos de la cadena de televisión o radio o periódico. He empezado hablando de televisión es la estética del show y de la estandarización de las noticias está en todos los medios de comunicación, hay excepciones pero el negocio está por encima de informar de manera sosegada y abierta, sin buscar estereotipos preconcebidos y ser respetuosos con el que se expone. Regalar nuestro relato vital para el beneficio de una cadena que gusta poner títulos amarillistas a sus entrevistas o reportajes para captar la atención de los clientes potenciales (ellos les llaman público y marketing), nos debería hacer reflexionar si realmente nos beneficia como comunidad.
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Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLas noticias públicas son para dirigir la opinión de la gente, el silencio personal es de cada uno, el silencio institucional del estado es de todos porque afecta a todos, por tanto tener conocimiento de estos argumentos silenciados nos daría la posibilidad de escoger como colectivo desde la elección personal.
ResponderEliminarLos silencios privados pueden o no afectar al colectivo, los institucionales siempre afecta al colectivo.