Oler a pan recién hecho una mañana de lluvia.
Los primeros brotes de la parra en primavera y buscar las pequeñas flores que después serán racimos de uva.
Contemplar atardeceres rojizos y las luces que poco a poco van encendiéndose.
Oir los ronquidos de mi perro a media tarde.
Saborear por separado las distintas capas de una ensiamada crujiente por fuera.
Mirar por la ventana de la cocina mientras desayuno.
El olor a vainilla.
El sabor del chocolate negro con pan blanco.
Es inapropiado el padre que riñe a su hijo pequeño todos los fines de semana.
Escuchar durante horas a alguien repetir una sola frase de una canción.
El ladrido de un perro.
Alguien se acerca en la cafetería a pedirme el periódico cuando lo estoy leyendo.
Ser demasiado sincera y no saber decir mentiras piadosas.
Que un desconocido tenga su mirada clavada en mí y una persona que conozco me ignore.
Cuando una persona habla muy alto por el móvil.
El vestido pegado a la piel cuando te levantas de un asiento.

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